Dice Paulo Coelho, el reconocido escritor brasilero, que un niño siempre puede enseñar tres cosas a un adulto: a ponerse contento sin motivo, a estar siempre ocupado con algo y a saber exigir con todas sus fuerzas aquello que deseas.
Ahora que Juanita, mi hija, cumplirá 6 años de edad y que estamos esperando la llegada de Juan Pablo o María Paz, asunto que sabremos en menos de 3 meses, es claro que los hijos son una felicidad enorme.
Por un lado, la llegada de un hijo (uso el término genérico de ahorro lingüistico) significa un cambio de rutinas, formas de ver la vida e incluso del proyecto de vida personal. Ahora, todo es dirigido a ese ser que se ha decidido traer al mundo, como debe ser, por lo que dejamos todo nuestro empreño, trabajo, amor y dedicación depositadas en su bienestar y educación.El proyecto personal se convierte en un proyecto familiar de crecimiento. Claro, también vienen las preocupaciones por la plata, la educación, la adolescencia, los peligros, los amigos, los novios, las novias, el amor, el desamor... Pero esas cosas, como padres, son motivo de esfuerzo y vida. ¿Para qué casarse y no tener hijos? Ellos nos dan vida, alegría. Son incontables las sonrisas que Juanita me ha robado...
La llegada de un segundo hijo representa retos mayores. La responsabilidad es doble, pero, en mi caso, me da tranquilidad saber que el día en que ya no esté en este mundo, mis hijos contarán el uno con el otro, se acompañarán, me recordarán, en fin, serán la misma familia a pesar de mi ausencia o de nuestra ausencia.
¡Bienvenido Juan Pablo o María Paz! Junto con Juanita son el mejor regalo que Dios me ha dado en la vida. Ustedes son, como alguna vez leí, la prueba viva de que Dios confía mucho en nosotros. Esa confianza se evidencia en que nuestro Señor nos ha confiado una de sus hijas para educarla y formarla y ahora, nos regala otra/o de sus hijos con el mismo fín.
"Un hijo siempre es una bendición porque siempre se hace de a tres. Dos le regalan su cuerpo y el Tercero le regala su alma.
Su cuerpo está creado a imagen y semejanza de sus dos padres, y le permitirá vivir en este maravilloso mundo para desarrollar su precioso cuerpo espiritual en el que ha recibido su alma.
Su alma fue creada a imagen y semejanza del Padre. Ella representa la razón última y principal de su existencia; la fuente creativa del amor que será capaz de entregar y de entregarte durante esa vida que recién ha iniciado".
